27 mar. 2017

CRISTINA GARCÍA RODERO, fotógrafa de la memoria, la emoción y la identidad



Seguimos en el Territorio das Artes de nuestro Club de Lectura (CL1 y CL2) con una nueva artista. Esta vez hemos leído las fotos de una fotógrafa española de renombre, la manchega Cristina García Rodero.  Gracias a que un día cogió la vieja cámara de su padre y fotografió a sus hermanos, ha llegado a convertirse en lo que actualmente es, una "lectora de la luz" de reconocimiento internacional.
A lo largo de su carrera ha recibido, entre otros, el Premio Nacional de Fotografía (1996), la Medalla de Oro al Mérito de las  Bellas Artes (2005) y el World Press Photo (1993, 1997 y 2008).  En 2009 se convirtió en miembro de la importantísima Agencia Magnum, siendo la única fotógrafa de nacionalidad española.
Descubrimos todo su admirable trabajo a través de sus exposiciones por el mundo. Su primer gran trabajo fue la España oculta (1989),
un reportaje fotográfico documental realizado en diferentes pueblos de distintas regiones españolas en el que se adentra con el detallismo de una antropóloga en las tradicionales fiestas populares de nuestra España.


García Rodero es tan buena que uno tiene la impresión de estar viendo no fotografías sino fragmentos de la vida […] el suyo es un arte que no quiere llamar la atención sobre sí mismo sino sobre los seres humanos y los lugares de los que se alimenta. Hay que fijarse un poco más  para reparar en el cuidado de una composíción que finje ser una escena captada arbitrariamente.
Antonio Muñoz Molina (El País, 3/09/2011)



Crea también una visión muy personal de la Galicia intemporal en su conocidísimo trabajo Transtempo (2011) donde el folclore, las celebraciones populares y los ritos paganos se entrelazan en un relato que atraviesa varias generaciones. Procesiones, romerías y carnavales son estampas de un surrealismo enternecedor. Ama Galicia y así nos hable de ella: "Para mí Galicia es un lugar muy querido, quizá por lo diferente que es de mi tierra, Castilla-La Mancha, donde prima la llanura. Los galegos son muy naturales, van a lo suyo, no piden que les fotografíes, no hacen muecas a la cámara, y eso para un fotógrafo es un regalo".

El trabajo que hizo dedicado a Georgia (1995-2013) fue un encargo de Médicos sin Fronteras que duró casi 20 años. Imágenes que nos hacen cómplices del cambio, de la reconstrucción de un país que, a pesar de todo, no había perdido la dignidad.




Cristina G. Rodero es muy exigente consigo misma, elige 10 fotos de cada 1.000. Teniendo en cuenta que para ella una foto debe estar bien resuelta, contar una historia y emocionar no se trata de un número demasiado elevado. “Cuando hago fotos pienso que estoy creando. Soy muy curiosa, quiero mostrar la vida a través de mis ojos porque es mi forma de relacionarme con lo que quiero plasmar y con lo que luego verán los demás. Mis imágenes contienen emoción porque hablan de la vida”.



Me gusta jugar y soy optimista. Además, creo que el humor es fundamental en la vida. La vida es muy dura y hay gente y circunstancias que las hacen más dura aún, así que deberíamos tratarnos mejor los unos y los otros".

Su exposición Con la boca abierta (2014) retratos de sus viajes por el mundo en los que el tema recurrente es imágenes con la boca abierta. La situación le pareció muy curiosa y decidió fotografiarla en cualquier situación y ámbito.



Tierra de sueños (2017) es su último trabajo. Estará expuesto en Madrid hasta mayo de este año. Consiste en una serie de fotografías realizadas en la India donde esta vez, en lugar de su clásico blanco y negro, ha pasado a utilizar el color. Niños y niñas, personas con discapacidad y muy especialmente mujeres (costureras, madres campesinas, novias de distintas confesiones, profesoras, enfermeras y estudiantes) son las protagonistas de esta colorista exposición que juegan un papel destacado en la transformación social y cultural en las comunidades en las que viven, algo que se repite en numerosos países de Asia y, en menor medida, en África.




¡Nuestros alumnos se dejaron llevar por la fuerza, el detallismo y la pasión de la magnífica obra de esta gran lectora de la vida!
Y para terminar, les propusimos otro reto, fotografiar un detalle de su aldea, barrio o ciudad para recoger ese rasgo antropológico tan característico de esta excelente fotógrafa.
¡Cristina G. Rodero también tiene premio en nuestro Club de lectura!

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