Xadrez + Poesía, dándonos alegría...

Para irnos ambientando, ademais de recomendarvos que practiquedes xogando moitas partidas, recoméndovos a lectura de Novela de xadrez, de Stefan Zweig (libro que coñecín grazas ao grupo que recibe clases de Literatura universal na biblioteca) e invítovos a contemplar este cadro, "A partida de xadrez" da pintora renacentista Sofonisba Anguissola.
Por outra banda, xa levan uns días postos os carteis que anuncian a primeira reunión do Club de lectura deste 2014 acabado de iniciar, para o martes, 21 de xaneiro. Este trimestre dedicarémolo a poesía variada, tomando como punto de partida o poemario Nimbos , de Díaz Castro, e de aí pasaremos a outros e outras poetas, máis ou menos coñecidos.
Déixovos aquí un poema de Jorge Luis Borges, titulado simplemente "Ajedrez":
I
En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.
Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.
Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.
En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la Tierra.
Como el otro, este juego es infinito.
Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.
No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.
También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y de blancos días.
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonía?
En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.
Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.
Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.
En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la Tierra.
Como el otro, este juego es infinito.
II
Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.
No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.
También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y de blancos días.
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonía?
Lee todo en: Ajedrez - Poemas de Jorge Luis Borges http://www.poemas-del-alma.com/ajedrez.htm#ixzz2qrd0Atby
Comentarios
Publicar un comentario