27 abr. 2016


DÍA DEL LIBRO 23 DE ABRIL - ENTREGA DEL PREMIO CERVANTES

El pasado sábado 23 de abril asistimos a la entrega del reconocido Premio Cervantes de las Letras Españolas. Este año lo recogió en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid) el escritor mexicano Fernando del Paso.

Fue elegido por su “aportación al desarrollo de la novela aunando tradición y modernidad, como hizo Cervantes en su momento. Sus novelas, llenas de riesgos, recrean episodios  de la historia de México haciéndolos fundamentales”.


Fernando del Paso (1935) es un escritor, dibujante, pintor y académico mexicano, reconocido como uno de los más significativos autores de la narrativa mexicana del siglo XX.


Autor de las clásicas y extensas novelas “Noticias del Imperio” (su obra más conocida), “José Trigo” y “Palinuro de México”, Fernando del Paso afirma haberse sentido influenciado a lo largo de su carrera por escritores de la talla de James Joyce, William Faulkner, Gustave Flaubert, Lewis Carroll, Sófocles, Miguel Hernández o Cervantes.

El incansable Del Paso también ha escrito una novela policial, Linda 67. Historia de un crimen; varias obras de teatro, entre ellas La loca de Miramar (1988), Palinuro en la escalera (1992) y La muerte se va a Granada (1998), sobre Federico García Lorca; publicó un libro de relatos, Cuentos dispersos (1999), y un cuarteto de ensayos, entre los que se encuentran El coloquio de invierno, escrito junto a Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez (1992), y Viaje alrededor de El Quijote (2004). Y su habilidad para el verso la ha plasmado en varios libros de poemas entre los que se destaca Sonetos de amor y de lo diario.

El mismo día que cumplió 79 años, el 1 de abril de 2014, fue galardonado con el Premio Internacional Alfonso Reyes. En 2015, el Ministerio de Cultura de España le otorgó el máximo galardón de la literatura en español reconociendo el conjunto de su obra mediante el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes o Premio Cervantes, que tiene una dotación de 125.000.
En 2014 el galardonado con este premio fue el escritor Juan Goytisolo.
Os dejamos con sus frases más famosas:
“El trabajo, la ciencia y las artes, son más dulces que los destellos de una corona.”
“La poesía debe asaltar todas las manifestaciones artísticas que pretendan ser memorables”.
“Se trata de defender las tradiciones y la cultura latinas y en última instancia las tradiciones y la cultura europeas que pertenecen también a millones de indios de ese continente”.
“En la justicia se fundan los imperios”.
“Con tu lengua y con tus ojos, tú y yo juntos vamos a inventar de nuevo la historia. Lo que no quieren ellas, lo que no quiere nadie, es verte vivo de nuevo, es que volvamos a ser jóvenes, mientras ellas y todos están enterrados desde hace tanto tiempo”.
“Si lo único que dije en ella fue la verdad: que con el decreto sobre la libertad de cultos, la Iglesia mexicana ha sido rebajada a la condición de esclava del derecho público”.
FRAGMENTO DE LA NOVELA  Palinuro en México (1976)
“Hacíamos el amor compulsivamente. Lo hacíamos deliberadamente. Lo hacíamos espontáneamente. Pero sobre todo, hacíamos el amor diariamente. O en otras palabras, los lunes, los martes y los miércoles, hacíamos el amor invariablemente. Los jueves, los viernes y los sábados, hacíamos el amor igualmente. Por último, los domingos hacíamos el amor religiosamente.
O bien hacíamos el amor por compatibilidad de caracteres, por favor, por supuesto, por teléfono, de primera intención y en última instancia, por no dejar y por si acaso, como primera medida y como último recurso. Hicimos también el amor por ósmosis y por simbiosis: a eso le llamábamos hacer el amor científicamente. Pero también hicimos el amor yo a ella y ella a mí: es decir, recíprocamente. Y cuando ella se quedaba a la mitad de un orgasmo y yo, con el miembro convertido en un músculo fláccido no podía llenarla, entonces hacíamos el amor lastimosamente. Lo cual no tiene nada que ver con las veces en que yo me imaginaba que no iba a poder, y no podía, y ella pensaba que no iba a sentir, y no sentía, o bien estábamos tan cansados y tan preocupados que ninguno de los dos alcanzaba el orgasmo. Decíamos, entonces, que habíamos hecho el amor aproximadamente.
O bien a Estefanía le daba por recordar las ardillas que el tío
Esteban le trajo de Wisconsin y que daban vueltas como locas en sus jaulas olorosas a creolina, y yo por mi parte recordaba la sala de la casa de los abuelos, con sus sillas vienesas y sus macetas de rosasté esperando la eclosión de las cuatro de la tarde, y así era como hacíamos el amor nostálgicamente, viniéndonos mientras nos íbamos tras viejos recuerdos.
Muchas veces hicimos el amor contra natura, a favor de natura, ignorando a natura. O de noche con la luz encendida, mientras los zancudos ejecutaban una danza cenital alrededor del foco. O de día con los ojos cerrados. O con el cuerpo limpio y la conciencia sucia. O viceversa. Contentos, felices, dolientes, amargados. Con remordimientos y sin sentido. Con sueño y con frío. Y cuando estábamos conscientes de lo absurdo de la vida, y de que un día nos olvidaríamos el uno del otro, entonces hacíamos el amor inútilmente. Para envidia de nuestros amigos y enemigos, hacíamos el amor ilimitadamente, magistralmente, legendariamente. Para honra de nuestros padres, hacíamos el amor moralmente. Para escándalo de la sociedad, hacíamos el amor ilegalmente. Para alegría de los psiquiatras, hacíamos el amor sintomáticamente. Y, sobre todo, hacíamos el amor físicamente. También lo hicimos de pie y cantando, de rodillas y rezando, acostados y soñando. Y sobre todo, y por simple razón de que yo lo quería así y ella también, hacíamos el amor voluntariamente”.

SONETOS DE LO DIARIO
 
Tus ojos son azules como el cielo,
el cielo es una diáfana mentira,
la mentira, una garza que suspira
por besar a una estrella a medio vuelo.

La estrella es un secreto de tu pelo,
tu pelo es una llama que delira,
y la llama un espejo en que se mira
con la lengua de fuera, un toro en celo.

El toro, por amor, está de hinojos,
el amor es de nubes transparentes,
las nubes son de un sueño y van de viaje,

y al final de ese viaje están tus ojos
que se bañan, desnudos, en las fuentes
más azules y claras del paisaje.

¡Os animo a seguir descubriendo su obra a través de una lectura pausada y llena de entusiasmo!




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