23 may. 2015

Conto "Los libros", por Iván Sandino

Iván Sandino, de 1º ESO A, é o autor do seguinte conto, titulado "Los libros" no que realiza algo así como un percorrido polas lecturas deste curso que se achega ao seu final:

Hola queridos lectores, antes de nada quiero daros las gracias por leer este trabajo de Lengua Castellana, mi primer cuento.
Soy Iván, un niño de trece años normal y corriente que este año empecé el instituto, como la gran mayoría de mis compañeros del colegio, pero en esta aventura me acompaña Alba, la niña más responsable y educada de todos. Ella también podría contaros esta historia porque es protagonista, pero en esta ocasión os la contaré o de "pe a pa". 
Todo comenzó el último día del trabajo sobre Urbano Lugrís (un pintor, escritor, dibujante, titiritero... que le da nombre a mi instituto) mi amiga y yo estábamos colocando las ultimas piezas del decorado en el tercer piso; se trabaja de una vieja barca, cuando de repente, hubo un apagón de luz y nos empezábamos a mover a los lados, nos asustamos mucho pensando que sería un terremoto o algo así, pero cuando la luz volvió a nuestros ojos, nos encontrábamos subidos a la barca en medio del océano sin saber qué hacer.


Pasados unos minutos miramos a nuestro alrededor y vimos a lo lejos una isla, remamos con mucha fuerza hasta llegar a ella. Nos recibió un grupo de niños, que nos preguntaron si veníamos de Terrania para salvarlos. Nosotros, alucinados, nos dimos cuenta de que
estábamos dentro del libro "Insu-Pu"; les intentamos explicar lo que nos pasaba pero no nos creían, así que decidimos pasar ese día con ellos. Ayudamos a los niños a buscar comida, jugamos con ellos e incluso vivimos el episodio en el que Kurt apareció gravemente enfermo, pero no queríamos contarle el final feliz de su historia por si alterábamos los acontecimientos.
Lo mejor de todo fue que Stefan Morín nos ayudó mucho porque divisó un faro a lo lejos y, como en nuestra barca sólo cogíamos Alba y yo, nos animó a buscar nuestro destino y pusimos rumbo a ese faro. A medida que nos acercábamos podíamos distinguir la silueta de nuestra Torre de Hércules estábamos eufóricos de alegría por llegar a casa, o eso pensábamos. Cuando llegamos al faro todo parecía normal pero no veíamos ninguna casa, sólo faro en una isla ¿Cómo podía se que hubiese desaparecido toda A Coruña? ¿Qué pasaba? No sabíamos qué decir, estábamos perdidos y solos. 
Mi amiga Alba vio a lo lejos la silueta de un hombre y, a media que nos acercábamos reconocimos quién era por su guerra, lupa y pipa. ¿Sabéis quién es? pues yo os lo diré: es
¡Sherlock Holmes!
Alucinábamos, ¿tendremos que pasar por todos los libros que hemos leído? ¿Qué hace aquí Sherlock? ¿Y, por que nos pasa esto?
Después de tantas preguntas, decidí que hablaría con él: 
- Buenos días, Sherlock Holmes, ¿qué es lo que te trae por aquí?
- Buenos días, niños, ¿Cómo sabéis mi nombre? 
- Sería muy complicado de explicar, pero confíe en nosotros.
- Está bien, perecéis buenos niños. Estoy buscando pruebas para el caso de los Baskerville.

- Ya sabemos, pero le avisamos de que está un poco lejos de Devonshire y que tenga mucho cuidado con el Sr, Stapleton.
- Bien, os haré caso, pero, ¿qué os ocurre a vosotros?
- Estamos perdidos, bueno, nosotros no; este es el faro de Coruña pero falta la ciudad.
- Oh, interesante caso, voy a intentar ayudaros con mi sabiduría. 
- Sí, ¿cómo? por favor. 
- Hacedme caso, subid al faro, cerrad los ojos y pedid un deseo.
- Gracias, así lo haremos y recuerde, cuidado con la ciénaga.
Subimos al faro, cerramos los ojos y pedimos nuestro deseo (volver al instituto), se cumplió y al abrir los ojos estábamos delante de nuestra Torre de Hércules hecha con cajas de fruta para nuestro trabajo. 
Pero algo extraño sucedía ¡No había nadie en todo el instituto!, no nos lo podíamos creer, otra vez solos, nos mirábamos y no sabíamos si reír o llorar, pero sacamos fuerzas para seguir investigando.
En primer lugar fuimos a nuestra clase, abrimos la puerta  -¡sorpresa!- era la biblioteca, fuimos a la clase de al lado, abrimos y otra vez en la biblioteca, al baño, a secretaría... todas las puertas daban a la biblioteca y nos preguntábamos si sería por algo en particular; decidimos entrar y quedarnos allí un rato por si encontrábamos alguna pista para volver a la vida real.
Pasadas unas horas, aburridos, empezamos a jugar al ajedrez y cuando más entrepretados estábamos, se cayó un libro de la estantería. menudo susto, casi nos da un patatús, Alba lo recogió. ¿Sabéis qué libro era? "3333" y los dos pensamos  ¿Será todo una broma de Madariaga? Ja, ja, ja, ja...

Los dos cogimos el libro y nos dirigimos a la puerta de salida del Instituto; allí se encontraba Mot junto a su esfera y le comentamos que sabíamos lo que le estaba sucediendo y que si quería volver a su casa en Nuevo Teruel debería enterrar su esfera con un gravado que pusiera:

ME LLAMO MOT
SOY UN NÁUFRAGO DEL TIEMPO
VENGO DEL AÑO 3333
UN ROBOMANO ME HA ENVIADO AQUÍ
EN UNA CÁPSULA TEMPORAL.
ME GUSTARÍA PODER VOLVER A MI CASA,
PERO SE PUEDE SER FELIZ EN ESTE MUNDO.
SI PUEDEN VENGAN A BUSCARME.
ESTOY CERCA DE LA QUE SERA MI CASA.
HOY ES CINCO DE MAYO

y sobre todo fiarse de una niña llamada Eva.

Le contamos nuestro problema y nos dio la solución para volver a nuestras casas, nos dijo  que le acompañásemos al año 3.333 y desde allí sus padres nos devolverían al día anterior del comienzo de nuestra aventura. Y así pasó.
Cuando bajábamos de la esfera temporal y tocamos el suelo, vimos nuestras casas, fuimos corriendo y de pronto... escuchamos el gruñido de un perro, nos dimos la vuelta y allí estaba un enorme sabueso ¿adivináis de que libro sería? Pues sí, era el perro de los Baskerville, pero ya no os puedo contar más porque, del susto, me desperté y pensé que todo había sido un sueño hasta que llegué a clase y mi amiga Alba me dijo que había tenido el mismo sueño que yo.
Pues aquí os dejo la pregunta, ¿a vosotros qué os parece, sueño o realidad?
Yo no lo sé, pero mi amiga y yo no tocaremos más el decorado. 



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